De rica historia como lo demuestran sus monumentos medievales, la villa fue dada a poblar por Blasco de Alagón a Bernat Monçó. La ganadería y la agricultura, así como la proximidad a Morella, hicieron de La Mata un núcleo próspero a lo largo de la Edad Media, hasta que la crisis en que se vió sumido todo el Maestrazgo afectó también a La Mata.
Recorrido Urbano
Sus calles son estrechas y sinuosas y un recorrido por la población muestra la importancia de este municipio en su pasado, con la existencia de varias casas señoriales como la Casa Palacio de los Pedro y La Figuera, la Casa Cremada, la Casa Palacio de los Vallés, el Ayuntamiento, el Mesón de la Vila o la Iglesia Parroquial. Fuera del casco urbano, destaca el paraje de la Masía Molí Punta (s. XVI), con su torre cuadrangular de 4 pisos y su ermita de Sant Cristòfol, la Masía Torre Guillermo (s. XVIII), las ermitas de Santa Barbara (s. XIV), de Sant Gil, de Sant Antoni o El Calvario.