Artesanía y Fiestas La artesanía ha tenido de siempre un excepcional protagonismo en las tierras castellonenses. Hoy ya no es un elemento básico pero todavía mantiene una notable fuerza que se percibe cuando visitamos alguno de nuestros pueblos. En la actualidad, el artesano ya no trabaja por notoriedad o dinero, sino de forma altruista, por mantener viva la tradición de los mayores. En la comarca del Alto Palancia se conserva con celo la vieja tradición de la bastonería respetando la misma técnica y proceso que heredaron los actuales artesanos, tallados sobre todo en madera de haya y almez. En la comarca de "Els Ports", con Morella a la cabeza, existe una gran actividad textil: telas ordinarias, alfombras, mantas y "cordellats". Esta actividad se encauzó a través de tintoreros, peraires y tejedores. En el siglo XVI llegó a haber en la localidad hasta quinientos telares, de los que sólo queda una pequeña muestra testimonial pero que todavía puede contemplarse y admirarse por toda la comarca. Se elaboran mantos, alfombras, bolsas para labor, cubrecamas, etc. Todo ello constituye una oferta singular, exclusiva de este rincón de la provincia que todavía tiene fuerte renombre en toda España. El cultivo de cáñamo, tanto en Els Ports como en la Plana, tuvo su momento culminante en el siglo XVIII. La elaboración de esta fibra era doméstica y se le daba multitud de aplicaciones que todavía hoy se conservan en su más puro estilo, elaborándose sogas, cordeles y alpargatas, siendo estas últimas durante siglos el calzado típico de nuestras gentes. Hoy podemos encontrar una buena muestra de esta artesanía en Castellón, la Vall d'Uixó, Villores, Forcall y la Mata. Como ocupación complementaria a las tareas del campo, se ha elaborado durante muchos años el esparto y ello propició el nacimiento de una actividad artesanal todavía vigente para fabricar cuerda llana, "trenella", hilo redondo y otros productos. Se conservan vestigios de esta artesanía en Castellnovo, Morella y Vilavella. Pese a la transformación industrial existen todavía en nuestra provincia otras facetas de trabajo artesanal, como por ejemplo, el de la madera, tanto en muebles como en talla: dormitorios, consolas, imágenes, retablos, etc. Podemos encontrar talleres artesanos en Borriol, Càlig, Castellón, Cervera y otras poblaciones. Especial significación tiene para Castellón la artesanía cerámica de la que se conserva una abundante representatividad. Nace de la artesanía del barro y los primeros hallazgos se remontan al Neolítico, aunque fueron los musulmanes quienes la mejoraron introduciendo las más refinadas técnicas del vidriado y decoración. Sigue teniendo una extraordinaria demanda y pueden contemplarse en la provincia preciosas obras de que rozan la perfección en la Muy Noble Cerámica del Conde de Aranda en l'Alcora. A principios de siglo, la Diputación Provincial fundó la Escuela Oficial de Cerámica en Onda, cuyo magisterio sigue aún patente y significó un buen número de artistas. El calendario anual ofrece en la provincia de Castellón una extensa y variada oferta festiva de folclore, juegos y diversiones perfectamente diferenciada. En enero, la celebración de San Antonio Abad es una cristianización de las fiestas paganas que antiguamente se conmemoraban en el solsticio de invierno. Esta fiesta, con mayor o menor intensidad se celebra en la totalidad de los pueblos castellonenses. En la comarca de "Els Ports" destaca la "Santantonada" de Forcall, con representaciones teatrales de escenas de la vida del Santo. Pero la más popular es el desfile de animales, común en todas las comarcas, la bendición de las caballerías, el reparto del pan bendito y el rollo. Elemento también esencial es el fuego, levantándose grandes hogueras en las plazas de los pueblos (la "Santantonada" de Vilanova d'Alcolea es, en este aspecto, una de las más espectaculares). En ocasiones se introducen también escenas de luchas entre las fuerzas del bien y del mal que dan a estos festejos una mezcla de misterio y leyenda. Destaca en febrero la celebración de los Carnavales que en los últimos años han adquirido notable fuerza. En este sentido son de obligada visita los Carnavales de Vinaròs que en la actualidad tienen un privilegiado protagonismo en toda la provincia por su espectacularidad y colorido. Las fiestas de la capital coinciden con el tercer domingo de Cuaresma, generalmente en marzo. Son las Fiestas de la Magdalena donde se conmemora el traslado de la ciudad al monte llano, merced a la Carta Pobla firmada por el rey Jaime I, el ocho de septiembre de 1251, en Lleida. Por este motivo el pueblo se hace romero acudiendo al cerro de los antepasados en el "Castell Vell" portando cañas a las que se ata una cinta verde, dotando a esta romería de un sentido y belleza singulares. Durante toda la semana, Castellón vive con intensidad su "Festa Plena" con gran profusión de actos y festejos eminentemente populares. Uno de los aspectos más atractivos de las Fiestas de la Magdalena es que precisamente Castellón es la sede de la primera feria taurina del calendario. Alrededor del 19 de marzo, día de San José, en algunos pueblos de la provincia se celebran las fiestas de las Fallas. Burriana es la pionera, pero de unos años a esta parte se han unido otras localidades como la Vall d'Uixò y Benicarló. Hay una serie de festejos propios de esta conmemoración como la Cabalgata del Ninot, la "Plantà" de la falla, la Ofrenda Floral y la "Cremà". La llegada de la Semana Santa la acoge la provincia con representaciones populares de La Pasión, destacando las de Borriol, Torreblanca y Chilches. Se celebran solemnes procesiones con pasos de gran belleza y arraigada tradición (Vila-real, Vinaròs, ...). La Pascua ofrece otro tipo de fiesta, es el estallido de alegría de la Resurrección que generalmente se traduce en meriendas campestres, la consumición de la popular "Mona"(pastel típico), bailes y festejos populares. La explosión de la primavera en mayo nos trae un gran número de rogativas y peregrinaciones a diversos santuarios y ermitas de la provincia ("Els Pelegrins" de les Useres, Romería de Catí a Sant Pere de Castellfort, Rogativa de Vallivana, etc.), también otras fiestas muy populares y de gran atractivo turístico, como las que se viven en Almassora y Vila-real. En Almassora es típico el reparto de "calderes" de arroz entre el vecindario recordando cuando se celebraba este acto entre los pobres. Otros pueblos como Cabanes, Castellfort, Forcall y Lucena celebran también fiestas en mayo. El Corpus Christi tiene en Morella un carácter verdaderamente singular. Por las principales calles desfilan los tradicionales gigantes y cabezudos, personajes bíblicos y con ellos, danzas típicas de reminiscencias medievales que ofrecen un espectáculo inigualable. En junio son muy celebradas en nuestra provincia las fiestas de San Juan y San Pedro que tienen su máximo exponente en Vinaròs y en el Grao de Castellón. Las fiestas de San Juan están cargadas en todos los pueblos de festejos de origen pagano. Es tradicional bañarse a media noche en el mar y bailar alrededor de hogueras a lo largo de toda la "Costa Azahar". Los festejos más representativos de julio están en la Playa del Grao de Moncofa donde, cargada de tradición, tiene lugar el desembarco y posterior procesión de Santa María Magdalena, de gran interés para el visitante. Con la llegada de agosto aparecen también las fiestas en la mayor parte de las poblaciones de "Costa Azahar", dedicadas preferentemente a la Virgen de Agosto y San Roque. Llega con ellas el bullicio a las localidades que durante el resto del año observan una vida tranquila entre sus gentes. Dentro del capítulo de fiestas singulares hay que destacar el "Sexenni de Morella", denominado así porque se conmemora cada seis años, en honor de la Virgen de Vallivana. La población se engalana con tapices y arquitectura para vivir una de las fiestas con más solera, variedad y folclore de cuantas tienen lugar en la provincia. La romería del traslado de la Virgen desde su santuario hasta el pueblo es una cabalgata de clara reminiscencia medieval. Esta trayectoria de festejos populares a lo largo y ancho de la provincia se prolonga durante los meses de septiembre y octubre. Atención especial merecen en septiembre las fiestas que se celebran en Zorita, en la comarca de Els Ports y que tienen por escenario el incomparable Santuario de la Virgen de la Balma. Se trata de una muestra viva, mezcla de antiguas costumbres y fe mariana. En Peñíscola, la tradicional fiesta de Moros y Cristianos, también de origen medieval, con el impresionante Castillo del Papa Luna como marco y que, por su plasticidad, cada año constituye un hito importante del calendario de acontecimientos de relieve. También singular es la fiesta de Segorbe, donde la entrada de toros con caballos ha sido declarada de Interés Turístico. En octubre destaca la Feria del Tordo de Onda, coincidiendo con la apertura de la veda de la caza. El denominador común de todas las fiestas que se celebran aquí a lo largo del año es el toro. Castellón es la provincia donde más toros se exhiben a lo largo del calendario anual. La clásica corrida de toros está presente en nuestros pueblos, especialmente en Castellón, Vilafranca, Vinaròs y Benassal, pero la tradición más extendida es el toro de calle, que adquieren peñas, collas y comisiones festivas. Y con el toro, una serie de ceremonias propias, como el desencajonamiento, la prueba y toro encerrado, que alcanzan notable espectacularidad. Y por la noche, el toro "embolado", ante el que los mozos hacen escorzos y quiebros para evitar su embestida. Son, en suma, fiestas populares por excelencia y en muchos casos, únicas por su concepción y singularidad que constituyen un importante atractivo más para el visitante de nuestra "Costa Azahar". |